Jugamos a ser amantes, amigos con derechos. Nunca pensamos llegar tan lejos.
Nuestras reglas eran simples; prometimos no enamorarnos, estar con otros sin reclamos y dijimos que el día que todo acabara seríamos sólo amigos. Prometimos cosas que sólo fueron una mentira disfrazada.
El tiempo se encargó de demostrarnos que las reglas se romperían. Fuimos creando momentos irrepetibles; una simple sonrisa, el susurro de un 'te quiero' fueron llevándonos cada día más allá del mundo a un lugar sólo para nosotros dos en dónde compartiríamos hasta las lágrimas.
Nos resultaba casi imposible estar separados; complementábamos perfectamente las carencias del otro y no queríamos siquiera pensar en un final.
Sé que no fuimos perfectos, nos lastimamos como nadie; y fue ese dolor el que nos hizo entender lo mucho que llegamos a amarnos.
Hoy por hoy nada de eso existe, todas las heridas y el orgullo desvanecieron nuestro amor sin final. Hoy por hoy me doy cuenta que tu afán por cumplir las reglas del juego fue más fuerte que lo que sentías. Pero para mí no fue igual; perdí en el mismo instante en el que comencé a jugar, y por más que lo intento no puedo salir ni volver a atrás.
Lo único que puedo es aceptar este GAME OVER...
