He aquí uno de los peores inventos del hombre: El Celular.
¿Por qué? Simple.
Un pequeño aparato de estos puede llegar a hacerse dueño de nuestras vidas. Si bien es cierto que las grandes amistades y los grandes amores empiezan por medio de un mensaje de texto; también es cierto que son la principal causa de las peleas y las depresiones.
Arriesgarse a perder la dignidad con un mensaje a la persona que querés sabiendo que nunca puede llegar una respuesta; o que puede llegar pero no LA respuesta que esperamos.
Llamar a las seis de la mañana borrachos a ESA persona y decirle todo lo que sentimos, lo mucho que significa para nosotros y lo mal que estamos por no estar con ella...
¿Paranoias?
Si. Cuando vemos a nuestra pareja que está con el celular escribiéndose con alguien y se sonríe, empiezan las preguntas: ¿Estará con alguien más? ¿Conoció a alguien que le gusta más? Estas preguntas más tarde derivan en celos, en inseguridad, angustia y después en llanto.
¿Qué hago? ¿Cómo paro esto? ¿Y si ya es tarde?
Ya no quiero llorar; ya no quiero estar triste; ya no quiero pensar lo peor...
Quiero una oportunidad más; quiero desligarme de este maldito aparato y que no sea dueño de mi vida...
Esto, en vez de facilitar la vida del hombre, muchas veces se transforma en un hacedor de paranoias

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